23.5.07

Heridas

Hace un tiempo, resbalé en el portal de casa y me di un golpe tremendo en el codo. Salvo un dolor local intensísimo, no parecía que la cosa fuera grave. El brazo tenía su movilidad y aunque la herida tal vez hubiera agradecido unos puntos de sutura, no me decidí a ir al médico y curó por sí misma.

Ya casi no me molesta, de hecho a veces pasan varios días sin que me acuerde. Pero en ocasiones me apoyo sobre esa zona, o me doy un pequeño golpe. Y en ese momento me doy cuenta de que aún debe de haber algo por ahí que no ha terminado de sanar, que tal vez hubo un hueso roto que debería haber sido escayolado.

Hace más años, hubo otra herida más interna pero no menos dolorosa. También en esa ocasión pensé que sería capaz de irla curando. Últimamente he llegado a la conclusión de que ocurrirá igual que con el codo: el dolor seguirá disminuyendo con el tiempo, pero no habrá forma de impedir que un pequeño golpe, un apoyo mal hecho o unas palabras a destiempo vuelvan a despertar la tristeza, la rabia, el rencor.

4 comentarios:

Paqui dijo...

Cuñaooooooooooo, quien te hirió hace uno años? que no me entere yo, eh?.
Estoy de acuerdo contigo que cuando hay una herida, el dolor va disminuyendo, pero siempre queda algo.
Un besazo

Athena dijo...

Dicen que la grandeza de un hombre se mide por el recuento de sus cicatrices...

Arcángel Mirón dijo...

Y tenés razón. Se va a hacer imperceptible, pero ahí estará.

Es una buena noticia: la capacidad de sentir es algo maravilloso.

Toy folloso dijo...

Somos un grupo de motoristas que practicamos trial y, los más torpes tenemos un promedio de seis caídas/salida. Para el tipo de contusión del que hablas, también esperamos a un mes para consultarlo al especialista; si hay algo roto ya avisa antes.
No puedo apoyar el codo izquierdo en ninguna parte, creo que está lleno de esquirlas de hueso.
Nos reimos adivinando lo que pensarán los antropólogos del año 3000 cuando descubran nuestros maltrechos esqueletos: ¡que vida tan dura tuvieron esa gente!.