25.12.09

Aforismos

Ayer decía yo que la felicidad que uno tiene en la vida coincide muy aproximadamente con la que es capaz de proporcionar a los demás.
Digo una vez más que la familia no se lleva en la sangre, sino en otras cosas como son el cariño, el respeto y el goce mutuo. Cuando coinciden los genes y lo demás, es la pera.

Y cuando no, para qué empeñarse, hermano.

2 comentarios:

pau dijo...

Nunca entenderé por qué los integrantes de una familia no pueden respetarse como hacen con el resto de sus conocidos. La envidia y el rencor se acentúan mucho más entre ellos. ¿Por qué?

Toy folloso dijo...

Bienaventurada la familia en la que coinciden estas coincidencias, nunca mejor dicho.
Porque en la que no, la comida de navidades es como una pantomima flirteando con el desastre.
Te lo aseguro.