2.4.08

Los acólitos

Yo también pasé por ello, por eso lo conozco de primera mano. No es fácil cambiar tu vida y tus costumbres en aras de algo tan complicado e ilusorio, y donde el final del camino puede ser el más absoluto de los fracasos. De hecho, las probabilidades siempre apuntan a que muchos fracasarán. A veces resulta sorprendente conocer a gente estupenda que no logró pasar, mientras que otros tan inútiles que rozan la perfección lo consiguen.

En nuestro caso, han sido dos años de trabajo. De darle vueltas al temario y a la cabeza.

Por mi parte, buscando siempre la cantidad adecuada de presión, de materia y de dificultad. No es fácil mantener el estímulo durante tanto tiempo, crear interés y evitar el aburrimiento. Por la suya, luchar cada uno con sus problemas: familia, trabajo, los propios miedos. Cada uno con sus puntos fuertes y débiles.

Hablo por mí, que no me jugaba más que mi tiempo y mi orgullo, y si acaso una hipotética -ni buena ni mala, porque aún no existe- reputación como preparador. Ha sido un tiempo muy duro, una experiencia tan agotadora que no tengo claro si sería capaz de repetirla.

Supongo que un profesor que se cuide será capaz de sustraerse a todo aquello que se salga de la materia que trata: explicar y hacerse comprender. El trabajo que cada alumno desarrolle, sus historias personales y sus problemas son únicamente suyos. Pero para mí eso es imposible. Durante este tiempo he acabado por meterme en el pellejo y en la vida de los cuatro que llegaron al final, y no hay cosa peor que empatizar: entiendes a los demás y sufres con ellos. Sus nervios, su cansancio y sus inseguridades acaban siendo tuyos.

Por eso precisamente entendí muy bien la felicidad de una de ellas al terminar los exámenes: con independencia del resultado, era el final de un duro y largo camino. Del cual lo mejor ha sido aquello que no se puede remunerar ni valorar de ningún modo: cuatro personas estupendas, a las que he enseñado algunas cosas, y de las que he aprendido mucho.

Gracias, majos. Hasta siempre.

3 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Has vuelto, Neo?

Di que si, porfi...

neoGurb dijo...

Nunca me fui, Teresa. Como los fantasmas. Lo difícil es hacerse presente... Intentaré manifestarme más a menudo, sí.

Arcángel Mirón dijo...

Es que te extrañamos...