No es lo que había imaginado, ni siguiera lo que soñaba, pero lo cierto es que ahora mismo estoy así como enamorado.
Tiene veintiún añitos. Según para quién, puede estar en la flor de la vida, ser una jovencita o un cascajo.
Se encuentra catatónica, y no hay quien la despierte. Ayer por la tarde la llevé al hospital, a ver cómo tiene el corazón. Si se puede salvar, iremos pensando en alguna operación de cirugía estética para dejarla más guapa, o al menos en algo de maquillaje para disimular las arrugas.
Y es que el mundo palidece a su alrededor.

3 comentarios:
a mi me parece una monada
Con tanto cariño, seguro que la recuperas y además te lleva tan lejos como quieras, ya verás
Que la disfrutes mucho
¡Qué chula!
Mi padre tenía una igual y aún la conserva en nuestra casita del campo. Me encanta!
Las UCIS hacen maravillas, ya verás
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