20.10.11

Tonto el que lo lea

Me consideraba yo a salvo de prejuicios como los que observo en algunos de mis más queridos. Alergia a las películas americanas, a Woody Allen, a la música minimalista o a la ciencia-ficción. Me precio de comer de todo -dice mi hermano que somos de piara-, y del mismo modo, escucho, leo y veo de todo

Sin embargo, noto que últimamente me empieza a producir una cierta aversión un tipo de literatura que un paciente idiota de mi Baronesa definió de un modo insultante como "literatura para mujeres". Justamente el libro que mereció ese calificativo me había sido recomendado por el señor Ingalls hacía poco. Cuando lo leí no me quedó más remedio que dar la razón -en parte- al idiota y quitársela a mi querido profesor.

El otro día una compañera y yo nos enseñábamos nuestros Kindles e intercambiábamos libros y opiniones. Y caí en la cuenta de que últimamente he leído unos cuantos libros de esos que a uno le recomiendan quienes bien le quieren, pero lo único que consiguen es prevenirle contra futuras recomendaciones.

Vaya una pequeña lista no exhaustiva, por si puede prevenir a algún incauto que piense que la calidad de los libros es directamente proporcional a los ejemplares vendidos por Círculo de lectores. Quien los quiera leer, allá él. Pero si consigo disuadir a alguien, lo consideraré mi buena obra del día. Tal vez debería advertir que desvelo tramas, pero si con eso disuado a alguien más, mejor.

El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Éste es que decía el idiota. Cenicienta es costurera y, por azares del destino, llega a conocer a alguno de los personajes más importantes del primer franquismo, que resulta que era una persona cultísima pero incomprendida. Tras la guerra, se convierte en espía para los aliados y prácticamente cambia el sentido de la segunda guerra mundial, desde Madrid y Lisboa. Claro, que para entonces es prácticamente una especie de Coco Chanel, que marca el estilo de la alta costura de la época. Bien escrito, adecuadamente ambientado, lástima de trama...

La catedral del mar, de Ildelfonso Falcones. ¿Habéis leído Los pilares de la Tierra? ¿Entonces, pá qué más?

Tartessos, de Jesús Maeso de la Torre. En éste, la trama da igual. Que sea más o menos creíble es lo que menos parece importar al autor. Barroco y ampuloso, la sensación es que se compró cuantos diccionarios de sinónimos y decidió amortizarlos. Como he leído en algún sitio, "los personajes no conversan, declaman". Y para más inri, con alguna falta de ortografía.

El último catón, de Matilde Asensi. Una (inteligente) monja paleógrafa, un (despistado y guapísimo) profesor egipcio y un (misterioso) capitán de la guardia suiza del Vaticano. Un misterio terrible (terrible, terrible) que deben resolver. Menos mal que todos son muy listos, hablan un montón de lenguas muertas y que en Internet se encuentra rápidamente la información erudita y secreta que necesites sin problema alguno. Cueva y sociedad (mejor dicho: civilización) secreta, enamoramiento, protagonistas que sin haber corrido nunca hacen una maratón en una noche... Vamos, todo creíble y nada previsible.
 
La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Empieza con una trama fantástica, al estilo Michael Ende. Si en ese momento no huyes, acabas cayendo en un culebrón ambientado en los primeros años del siglo XX, con casas señoriales abandonadas y amores truncados. Íker Jimenez debería dedicar un monográfico a investigar el éxito de este libro y de este autor. En mi opinión, son uno de los grandes misterios de nuestro tiempo.

El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina. El único que se podría salvar. Con una ambientación creíble, una época bien recreada y muy correctamente escrito. Se lee bien hasta que aparece -cómo no- una cuevita con sociedad secreta dentro. Lástima. Qué daño ha hecho El código Da Vinci. Creo que ha salido una segunda parte, si no hay cueva puede que esté bien.

Conste que me he sujetado, me he mantenido en cosas escritas en español, y no he querido hablar de crímenes contra la humanidad cometidos en otros países. Cosas como la saga de la Auel (creo que ha perpetrado otro nuevo libro últimamente, y van...), de El Ocho o de cualquiera de los del magnífico Dan Brown.

Resumiendo: que no hay literatura para mujeres. O si la hay, desde luego no es ésta, porque estas cosas no se las merece nadie. Quien quiera leer, que lea. Pero que no haga tonterías.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hellow. Mucha razón llevas. Debo decir que la "catedral del Mar" la leí. Hicimos un itinerario por la antigua BCN basado en la novela, y hay un trabajo de reconstrucción histórica acertado. Lo cierto es que el manuscrito original fue bastante retocado por la editorial, para hacerlo mas atractivo al público, tipo culebrón. La pregunta es, ¿el original se hubiera vendido tanto?
Elias

Gonzalo Viveiró Ruiz dijo...

La catedral del mar es un plagio puro y duro de Los pilares de la tierra. Lo único que no es copia de ese libro...lo es de otros. Por ejemplo la escena del huerfano que visita a su madre emparedada...es la peli de Dumbo de Disney!!!!
Alucino como pudo tener tanto exito ese libro.

Calamidad dijo...

Este tipo de novelas solo sirven para desengrasar la neurona literaria de grandes obras (no todo va a ser Arte y Ensayo), pero, honestamente, prefiero malgastar mi tiempo con el ¡Hola! que con literatura-que-pretende-y-ahí-se-queda.

neoGurb dijo...

Anónimo-Elías: sí que me creo lo de la reconstrucción histórica, sí. Y mi respuesta a la pregunta es: ¡probablemente no, y además me hubiera librado de leerlo!

Gonzalo: buena la referencia, sí. Yo tampoco me lo explico. Le regalamos ese libro (antes de haberlo leído, claro) a un profe de uno de mis hijos, y a la vuelta de las vacaciones nos dijo que le habíamos proporcionado un verano estupendo. Yo que le tenía muy bien considerado, cuando lo leí aluciné.

Cal: Pues a mí, son justamente estas obras las que me han hecho, poco a poco, olvidar mis aspiraciones literarias. Cualquier cosa antes que engendrar historias tales.